Perú: ¡mi padrino ora por mí!

Matías asiste al centro Compassion desde los seis años, y su padrino es una persona muy importante para su vida gracias a sus cartas y oraciones.

Perú: ¡mi padrino ora por mí!


Han pasado unas horas desde la puesta de sol. Matías, de 10 años, descansa en su choza, mientras el viento sacude las chapas del tejado. Será una fría noche.

Mientras se prepara para dormir, le pregunta a su madre: «¿Es posible que alguien que vive muy lejos ore por ti? Mi padrino dice en sus cartas que ora siempre por mí».


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«¡Claro que sí! ¡Hay personas que dan mucho amor a los demás!», responde su madre Tatiana.


Valor en tiempos difíciles

Cuando Tatiana matriculó a Matías en el centro Compassion hace seis años, no sabía lo significativa que sería la relación con su padrino.


Perú: ¡mi padrino ora por mí!


«Desde el principio se preguntaba si recibiría cartas como las que recibían sus amigos. Aún recuerdo cuando recibió su primera carta. ¡Estaba tan emocionado!», cuenta.

El padre de Matías falleció cuando Tatiana se quedó embarazada. «Las cosas fueron muy duras en aquellos años. Estoy muy agradecida al centro: también nos ayudaron a Matías y a mí, y aún lo hacen».


Perú: ¡mi padrino ora por mí!


El centro Compassion es de gran ayuda, ánimo y esperanza para Matías y su madre. «Lo que más me gusta de ir al centro es aprender sobre Dios, recibir cartas de mi padrino y leer que ora por mí», dice.

Tatiana siempre asiste a las reuniones de padres que se celebran en el centro: «Siempre me animo cuando el pastor comparte sobre la Biblia. Habla de la familia y de cómo debemos perseverar y confiar en Dios».


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Además de aliento espiritual, Tatiana y Matías reciben ayuda a través de innumerables cestas de alimentos, visitas a domicilio y material escolar. Tatiana también asiste a un taller de costura donde está aprendiendo a confeccionar ropa tradicional.


Crecer en el amor y la fe

«Estoy agradecida por todo, especialmente porque Matías aprende sobre Dios y tiene una persona especial en su vida. Quiero que mi hijo crezca, sea un buen hombre y ame a Dios. Estoy agradecida porque gracias a su padrino puede estar en el centro Compassion», dice Tatiana.


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A Matías le gusta hacerle dibujos a su padrino, pues su asignatura favorita en el colegio es arte: «Me encanta hacerle dibujos y escribirle. Le cuento cómo es vivir aquí y lo que hago, pero me emociono mucho más cuando él me escribe», explica Matías.

«Como madre, estoy agradecida de que alguien tan lejano tenga a mi hijo en sus oraciones. Bendice su vida, le hace feliz, y eso también me hace feliz a mí», dice Tatiana.


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La vida no es fácil para esta familia, pero la carga de todos se aligera cuando echamos una mano. El centro Compassion y las personas que ayudan a Matías siguen marcando la diferencia en su vida, y Tatiana confía en un futuro mejor para él. Saben que no están solos.

«A veces me siento triste por mi hijo cuando me pregunta por su padre. Pero aunque no conozca a su verdadero padre, Dios ha puesto a gente maravillosa en su vida, incluido a su padrino», añade la madre.

Matías es un niño inteligente, maduro y alegre. Sabe que a él y a su familia no les faltará de nada porque Dios está a su lado.


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«El pasaje de la Biblia que más me gusta y que aprendí en el centro Compassion es el Salmo 23. Sé que Dios nos cuida hoy y lo hará en el futuro», dice sonriendo.


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