Kenia: la pobreza acaba en Alice

Alice, la de apacible voz y grandes sueños. Cuando habla del futuro, su rostro se transforma y brillan sus ojos. ¿Quieres saber por qué?


Mombasa, Kenia. El cielo está triste, cargado de lluvia. El callejón frente a Alice poco a poco se convierte en un camino de fango resbaladizo. Los niños luchan por escapar del embravecido torrente, cargado de agua fangosa.

Sin embargo, hoy Alice sonríe. Hace años, esa lluvia habría provocado el pánico en su familia. Fue justamente una tormenta la que arrasó con su casa.


Kenia: la pobreza acaba en Alice


Sin posibilidad de reconstruir su hogar, ella y sus hermanos se vieron obligados a acurrucarse bajo una lona de plástico, que descansaba sobre el esqueleto de una choza que su padre intentaba levantar.

«No teníamos un verdadero hogar», dice Alice. «Estábamos mi madre, mi padre, mis hermanos y yo, bajo un refugio de madera y plástico. Ni siquiera había sitio para estirar las piernas».

«Uno de mis hermanos falleció a causa de la lluvia y el frío, pues no teníamos dónde refugiarnos»

Kenia: la pobreza acaba en Alice


Cuando Alice habla de aquellos días, cubre sus manos tirando de las mangas de la camisa que lleva puesta, como si los recuerdos la transportaran al frío de aquellas noches. Luego, se endereza y mira hacia la casa en la que ahora vive con su familia. Paredes de verdad, habitaciones secas y colchones donde dormir.

Sin embargo, de niña ni siquiera sabía que podía acudir a Dios o que podía hablar con alguien sobre sus necesidades.


Kenia: la pobreza acaba en Alice


«Yo no conocía a Jesús, pero cuando empecé a ir al centro Compassion, descubrí, a través de la Biblia, su amor. Ahora estoy segura, Dios ha escuchado mis oraciones».

La mayoría de las mujeres de su familia y de su pueblo no habían ido al colegio. Todos lo consideraban un "desperdicio": ¿para qué estudiar? Al fin y al cabo, se verían obligadas a casarse muy pronto, así que ¿para qué necesitaban formarse?

Sin embargo, cuando los padres de Alice la llevaron al centro Compassion, ella se dio cuenta por primera vez de que era posible otro tipo de vida.


Kenia: la pobreza acaba en Alice

Alice ha vivido injusticias, ha experimentado la desesperanza, y ahora, no va a permanecer callada.

Cuando habla de las niñas que, como ella, se ven obligadas a guardar silencio, sus ojos brillan de impotencia. Cuando cuenta cómo sus familiares maldijeron a sus padres sólo por permitirle estudiar, su voz se vuelve tensa.


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Cuando opina que a ninguna chica se le debería negar la oportunidad de elegir su futuro, aprieta los puños.

No de furia. Sino por un profundo sentido de la justicia. Un profundo deseo de corregir las injusticias que ve ocurrir cada día. Está profundamente convencida de que Dios está creando algo nuevo.


Kenia: la pobreza acaba en Alice


Katia y Christian, padrinos de Alice, pudieron visitar a Alice y a su familia cuando sólo tenía siete años. Vieron todas las formas en que Compassion la ayudaba: estaba escolarizada y su familia recibía colchones, ropa limpia y alimentos del centro.

Luego, gracias a un donativo, dieron a su padre la oportunidad de reconstruir su hogar.


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Desde que Alice disfruta del calor de un hogar, la estabilidad de una educación y la certeza del apoyo de Compassion, ha descubierto la capacidad de soñar.

«Mucha gente no valora a las chicas. Creen que ni siquiera deberíamos saber leer. Demostraré a todos que se equivocan: cuando sea médico, ¡voy a dejarlos a todos con la boca abierta!», exclama Alice con brillo en sus ojos.


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«Antes de Compassion, no conocía mis derechos, pero me enseñaron lo valiosa que soy. Quiero luchar contra cualquier abuso que la gente pueda infligir a chicas como yo».

Alice ha visto la injusticia a la que tienen que enfrentarse las mujeres de su pueblo, pero también ha experimentado la protección que le ofrece Compassion. Ha visto cómo su padre la animaba a estudiar. Ha visto cómo la gente la ayudaba, desde miles de kilómetros de distancia, porque creían que las promesas de Jesús también eran para ella, la pequeña Alice.


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«Trabajaré duro y ayudaré a los niños necesitados, como han hecho mis padrinos. Lucharé por los pequeños que viven en la pobreza, como mis padrinos han luchado por mí».


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