Brasil: gozo en tierra árida

Rafael y Temístocles viven en una zona desértica de Brasil, sin apenas posibilidades. Su vida es muy dura, pero sus padres han hallado la forma de vivir con esperanza

Brasil: gozo en tierra árida


La árida región donde vive papá Tatá, llamada Sertão, es una de las más pobres de Brasil. Es conocida como un lugar de hombres duros, que llevan cicatrices de una dura vida, donde la miseria no deja lugar a la sensibilidad.

«Mi padre era muy violento, nunca me dio amor. Un día, después de recibir una paliza brutal, decidí huir. La persona que me acogió fue el padre de la que ahora es mi mujer, Inés. De él aprendí a amar», cuenta Tatá.


Brasil: gozo en tierra árida


A pesar de las dificultades, papá Tatá y mamá Inés crían a sus hijos Rafael y Temístocles con amor y dedicación, haciendo todo lo posible para darles una vida mejor.


Brasil: gozo en tierra árida


«Cuando me fui de casa, decidí que quería ser un hombre diferente. Mi mujer es el gran amor de mi vida, se lo digo todo el tiempo. Quiero dar a mis hijos todo el amor que nunca recibí», añade Tatá.


Brasil: gozo en tierra árida


A pesar de ser un padre y marido cariñoso, Tatá carga con las marcas de una dura vida. La zona donde vive está afectada por la sequía y apenas tiene fuentes de agua potable.

“Pasan meses y meses sin llover. Los ríos se secan, el ganado muere y los que pueden huyen a otras regiones en busca de una vida mejor”, cuenta mama Inés.


Brasil: gozo en tierra árida


«Siempre ayudo a mis padres a sacar agua del estanque que hay cerca de casa. De ahí sacamos toda el agua que utilizamos. Por eso estamos contentos cuando llueve», explica Temístocles.


La bendición de poder estudiar

A pesar de todo, Tatá hace todo lo posible para que sus hijos no falten nunca al colegio. Tiene grandes sueños para ellos, a diferencia de él, que se ha visto obligado a trabajar desde los cinco años.


Brasil: gozo en tierra árida


«Nunca fui al colegio. Por eso hago todo lo que puedo para que mis hijos estudien. Son muy inteligentes, estoy orgulloso de ellos y agradezco la ayuda del centro Compassion».

«El centro Compassion es una bendición en la vida de mis hijos. Los tratan con dignidad y amor y les enseñan a ser hombres de bien que siguen a Dios. Además, también nos ayudan cuando las cosas se ponen difíciles», explica Tatá.


Brasil: gozo en tierra árida


El personal del centro centro recibe a los chicos después de la escuela y antes de comenzar con las actividades en el centro. Así, no tienen que ir a casa, sino que comen en y esperan a que lleguen sus amigos para las actividades.

«Me gusta mucho venir al centro porque aquí nos enseñan muchas cosas: ¡estoy aprendiendo a tocar la guitarra! También estoy agradecido porque ayudan mucho a mi familia cuando necesitamos algo», dice Temístocles.


Brasil: gozo en tierra árida


«Me encanta aprender de Dios aquí en el centro. Cuando vuelvo a casa, comparto lo que aprendo con mis padres. Algún día, yo también quiero compartir con los demás sobre el amor de Dios», añade Rafael.


Brasil: gozo en tierra árida


«Es maravilloso: los voluntarios del centro nos ayudan sin pedir nunca nada a cambio. Es bonito saber que hay gente así y quiero que mis hijos crezcan como ellos», nos dice Tatá.

Donde hay amor, puede crecer la esperanza, incluso en los lugares más difíciles y las tierras más áridas.


Dona ahora


Apadrina a un niño

Con tu ayuda, podemos darle a un niño la oportunidad de recibir ayuda y apoyo.

Apadrina ahora: juntos, podemos marcar la diferencia.

Apadrina un niño

Recibe nuestras comunicaciones

Logo Compassion España
© Copyright Compassion Espana 2005-2024 - Desde 1952 Compassion se dedica a apadrinar a los niños que viven en extrema pobreza en 29 países en Asia, África y América Latina.*