Aurora escribe una nueva historia

El recuerdo de los abusos sufridos son aún dolorosos, pero después de haber encontrado un refugio seguro en el centro Compassion, Aurora ha descubierto el amor de Dios, y su corazón comienza a sanarse.

Aurora escribe una nueva historia


Estaba muy nerviosa antes de conocer a Aurora* (pseudonimo para proteger su identidad). Conocía su historia y sabía que un familiar había abusado de ella cuando era niña.

Aurora es ahora adolescente, pero cuando nos dimos la mano, pude ver las marcas de autolesión en su muñeca. ¿Qué podía decirle yo? ¿Qué palabras puedo utilizar cuando no consigo comprender el dolor de quién está frente a mí?

Cuando entré en su habitación, leí las frases que había colgado en el muro: Eres bella. Eres maravillosa. Eres fuerte.


Aurora escribe una nueva historia


Y con estas frases comenzó nuestra conversación.


La historia de Aurora, contada por ella misma

Cuando miro por la ventana, veo mi barrio. Recuerdo la primera muerte que presencié: un hombre asesinado en plena calle mientras trabajaba. Escenas como ésta son la prueba de que este no es el mejor lugar para vivir.


Aurora escribe una nueva historia


Mi infancia fue traumática. Mi madre me tuvo con tan solo 14 años. No quiso cuidarme. Pasaba semanas sin venir a verme. Cada vez que volvía, le rogaba que no se fuera pero nunca me hacía caso.

Hoy me dice que, a pesar de todo lo que me ha pasado, tengo la suerte de contar con personas que me cuidan y me apoyan, como los voluntarios del centro Compassion, porque ella no tenía a nadie que la protegiera.


Aurora escribe una nueva historia


Con 10 años todavía no sabía leer ni escribir. Intenté aprender en la escuela, pero decidí dejarlo porque no lo conseguía. Gracias al centro Compassion he aprendido a leer. Talia, la directora del centro me enseñó. Ahora leer es uno de mis pasatiempos favoritos.

A los 12 años, un poco antes de la llegada de la pandemia, empecé a sufrir depresión, y decidí ir a casa de mi madre un tiempo. Pensaba que las cosas mejorarían, pero todo empeoró.


Aurora escribe una nueva historia


Preocupados por mi salud mental, los voluntarios del centro me ayudaron con sesiones semanales de terapia, gracias a las que conseguí expresar el dolor que llevaba dentro.

Ahora que lo pienso bien, todos mis buenos recuerdos de la infancia están relacionados con el centro Compassion. Era el único lugar en el que mi hermano y yo jugábamos. Los voluntarios preparaban muchos juegos y actividades divertidas. Y fue allí, en el centro, donde comencé a conocer el amor de Dios.

Sin embargo, los bonitos recuerdos no son suficientes para superar un trauma. Me culpaba de todo y sentía mucho resentimiento.


Aurora escribe una nueva historia


Ahora me arrepiento, pero incluso culpé a Dios de todo lo que me había pasado. Me asomaba a la ventana de mi casa y pensaba en saltar. Quería desaparecer.

Y una mañana, decidí que ese sería mi último día. Escribí mensajes de despedida a algunos amigos y a Talia dándole las gracias por todo lo que había hecho por mí.

Tras unos días en el hospital, viendo a mi alrededor a los voluntarios de Compassion, algo cambió. De una manera que no se explicar, comprendí que Dios me daba una segunda oportunidad para escribir mi nueva historia.


Aurora escribe una nueva historia


Hoy, cuando pienso en la vida, pienso en todo lo que Dios ha hecho por mí. Antes de conocer a Dios, no creía en el amor. Ahora creo en el amor, porque Dios es amor. Y he aprendido que para amar a mi prójimo debo aprender a amarme a mí misma.

Cuando vienen a mi mente los recuerdos tristes, oro, y Dios hace que dentro de mí algo cambie. Antes veía el mundo con ojos tristes, pero ahora lo veo con esperanza. Dios me da esperanza y me hacer creer que puedo llevar a cabo mis proyectos y planes.

Mi objetivo es poder dar a mi madre y mis hermanos un futuro mejor. Quiero estudiar, quizás psicología, y poder ayudar a otras personas. No quiero quedarme embarazada pronto como la mayor parte de las niñas del barrio.


Aurora escribe una nueva historia


Sé que el futuro que Dios tiene preparado para mí es más bonito que las sombras de mi pasado.

Texto y foto de Sara Navarro – Compassion Brasil


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